¿Por qué abrir el cuaderno? ¿Por qué llenar la hoja en blanco?
Porque una de nacimiento es habladora deslenguada, espíritu inquieto, viajera empedernida, ciudadana del mundo en potencia y exploradora- urbana o lo que se tercie- por definición. Pero sobre todo, porque una es contadora de historias. Incapaz de callarse lo que merece la pena contar y de no proclamar a los cuatro vientos las pequeñas joyas que una va encontrando entre las piedras del camino. Unas tienen forma de libro, otras de café bohemio y tranquilo. Algunas son canciones escondidas, unas cuantas son palabras, ideas, versos o sentencias susurradas por el viento. Las hay que tienen forma de paisajes atrapados en un marco de fotos. Otras, simplemente, no se pueden encerrar en la maleta.
Pero todas ellas tienen cabida, sin embargo, en este cuaderno virtual, que igual que las legendarias libretas Moleskine de tapas negras, se divide por secciones. Y deja un hueco para cada cosa y una cosa para cada hueco. Con pestañas separadoras para las anotaciones sobre películas que ver, libros que leer, exposiciones que visitar, restaurantes en los que comer, rincones en los que perderse, tabernas en las que emborracharse o tiendas en las que sacar brillo a la tarjeta. Todo en uno, amigos. ¡Pasen y vean!
Porque una de nacimiento es habladora deslenguada, espíritu inquieto, viajera empedernida, ciudadana del mundo en potencia y exploradora- urbana o lo que se tercie- por definición. Pero sobre todo, porque una es contadora de historias. Incapaz de callarse lo que merece la pena contar y de no proclamar a los cuatro vientos las pequeñas joyas que una va encontrando entre las piedras del camino. Unas tienen forma de libro, otras de café bohemio y tranquilo. Algunas son canciones escondidas, unas cuantas son palabras, ideas, versos o sentencias susurradas por el viento. Las hay que tienen forma de paisajes atrapados en un marco de fotos. Otras, simplemente, no se pueden encerrar en la maleta.
Pero todas ellas tienen cabida, sin embargo, en este cuaderno virtual, que igual que las legendarias libretas Moleskine de tapas negras, se divide por secciones. Y deja un hueco para cada cosa y una cosa para cada hueco. Con pestañas separadoras para las anotaciones sobre películas que ver, libros que leer, exposiciones que visitar, restaurantes en los que comer, rincones en los que perderse, tabernas en las que emborracharse o tiendas en las que sacar brillo a la tarjeta. Todo en uno, amigos. ¡Pasen y vean!
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